Las reglas de la publicidad que dejaron de existir en los últimos 10 años
En 2016, cuando nació Zlatan, la publicidad todavía seguía un manual bastante claro. Facebook era la red social principal, Instagram estaba creciendo, TikTok no existía y las campañas se pensaban como una gran pieza que después se “bajaba” a digital. Todo era más estructurado, más previsible, más lento.
Cuando arrancamos, las agencias eran más rígidas, los procesos más largos y lo digital todavía era “un área” dentro de algo más grande. Hoy eso no existe más. Los equipos son híbridos, las ideas se piensan desde contenido y estrategia al mismo tiempo, y la velocidad dejó de ser un plus para convertirse en una condición básica.
En estos 10 años trabajamos con marcas que nos acompañan hace 8 años, y muchas otras que siguen confiando en nosotros porque entendieron algo clave: la única forma de mantenerse vigentes es adaptarse. Y adaptarse no significa hacer “lo que está de moda”, sino entender por qué las reglas cambiaron y cómo aprovechar ese cambio.
También vimos cómo se transformó la lógica de las campañas, antes se pensaba una gran pieza y después se adaptaba. Hoy cada plataforma tiene su propio lenguaje, su propio timing y su propio código. Lo que funciona en TikTok no es lo mismo que en Instagram, y mucho menos que en LinkedIn. Aprendimos que no se trata de replicar, sino de entender dónde está parada la audiencia y qué espera de cada marca.
En estos años también cambió quién comunica, pasamos de campañas dominadas por celebrities a estrategias donde los creadores y las comunidades tienen un rol central. Un streamer, un microinfluencer o un creador nicho pueden generar más conversación que una figura masiva. No es solo alcance, es credibilidad. Y muchas veces nuestro trabajo fue acompañar a los clientes a entender ese cambio, animarse a probar y confiar en nuevas formas de construir marca.
Y si hay algo que se aceleró fuerte en esta década es el tiempo. Hoy una marca puede volverse relevante por cómo reacciona a un meme que explotó esa misma mañana. La cultura se mueve rápido, y nosotros tuvimos que aprender a movernos con ella, a anticiparnos, a explicar por qué una estrategia que funcionaba hace tres años ya no alcanza hoy.
Cumplir 10 años no es solo marcar una fecha. Es mirar hacia atrás y entender cuánto cambió la industria, cuánto cambiaron nuestros clientes y cuánto cambiamos nosotros con ella. Las reglas no desaparecieron porque sí: evolucionaron. Y haber vivido esa evolución desde adentro, adaptándonos, enseñando y creciendo juntos es, probablemente, lo que más define quiénes somos hoy.
Veremos cómo nos encuentra los próximos 10 años.
Ir al BLOG >

